Echa la puerta el club Melancolía
pero abre a la noche una ventana,
y el corazón al viento y a la urbana
voz de la soledad tu compañía.
La barra confidente está vacía.
Ahora, inevitablemente aduana,
requisa la tristeza que profana
una vida callada, que es la mía.
Yo vine con un sueño de papel
para escuchar la música sin piel
de la nube que vuela en tu cercado,
y me voy con el verso huracanado
que traza una existencia siempre cruel
en la libreta ajada del pasado.
2 Pasa y opina:
La melancoía, la nostalgia, el desamor, siempre son gentiles musas para el poeta.
Decía Federico García Lorca, la poesía es el fruto del árbol de la tristeza.
Un gustazo Aníbal, un abrazo
Un abrazo para ti, amigo mío y gracias por estar ahí, demostrando el por qué sigue teniendo sentido escribir.
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