Yo también pactaré cuando pueda la muerte,
la voz que me susurra cuando todo es nada,
cuando me desafina la fría madrugada
y mueren en mis ganas las ganas de creerte.
También apostaré con la vida mi suerte,
con el miedo una lágrima y la noche que horada
mi voz con el silencio. Bailaré en su mirada
al auspicio del día cuando el sol me despierte.
Y buscaré una sombra que me alumbre si pierdo
con la excusa de ver si amanece el ciprés
que preside la ausencia. Pero ya no me ves,
soy crepúsculo rojo de la tiniebla, muerdo
la tierra y un poema se vuelve del revés;
la muerte y la palabra rompen así su acuerdo.
2 Pasa y opina:
Otra prueba de lo que nos viene. Dentro de poco, libro al canto. Suerte y enhorabuena.
Muy bueno Aníbal, te mando un gran abrazo
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