A José Luis Montoya
autor de "El Diario de Marian"
Viajero infatigable, ilusionista,
currante compulsivo y empresario,
amigo y escritor, piel de corsario
sobre la carne dócil de este artista.
Recorre velozmente la autopista
del éxito mayúsculo del Diario,
- Marian saldrá de nuevo al escenario
copando las portadas de revista -.
Él reinventa la historia a su manera
y sueña entre palabras su destino,
sus versos son espadas de la vida.
Amigo José Luis no se me olvida
que tú me señalaste este camino,
ya tengo publicada mi quimera.
Adoquines y Alquitrán
Sonetos de Aníbal García
miércoles 23 de noviembre de 2011
miércoles 14 de septiembre de 2011
Vestida de papel
Vestida de papel, acostumbrada
al oficio del verso de cicuta,
apareces brindándome tu fruta
cuando sabes que apenas como nada.
Septiembre me ha devuelto la mirada
y pasan los recuerdos su minuta,
y el alma de la noche me recluta
a un triste batallón de sangre helada.
Pero vuelvo a caer en el arrojo
de la voz con acuse de recibo
pensando que si caigo me recojo
de un suelo acostumbrado a mi derrota.
La palabra se busca en lo que escribo
y derrama nostalgia gota a gota.
al oficio del verso de cicuta,
apareces brindándome tu fruta
cuando sabes que apenas como nada.
Septiembre me ha devuelto la mirada
y pasan los recuerdos su minuta,
y el alma de la noche me recluta
a un triste batallón de sangre helada.
Pero vuelvo a caer en el arrojo
de la voz con acuse de recibo
pensando que si caigo me recojo
de un suelo acostumbrado a mi derrota.
La palabra se busca en lo que escribo
y derrama nostalgia gota a gota.
sábado 10 de septiembre de 2011
Un lento caminar por el arcén
Si fuera más o menos lo que escribo
y no sangrara rabia, lluvia y miedo,
si no muriera donde ahora vivo
pondría las palabras en el ruedo.
Si callara la voz de mi derribo,
y supiera las claves del enredo,
si tuviera tu nombre mi motivo
vencería la losa del no puedo.
Pero habito mi acera y me suicida
la página tachada de mi boca
cuando acaba buscándome la sien.
Es verdad que el silencio se me olvida
en el blanco universo y me convoca
a un lento caminar por el arcén.
y no sangrara rabia, lluvia y miedo,
si no muriera donde ahora vivo
pondría las palabras en el ruedo.
Si callara la voz de mi derribo,
y supiera las claves del enredo,
si tuviera tu nombre mi motivo
vencería la losa del no puedo.
Pero habito mi acera y me suicida
la página tachada de mi boca
cuando acaba buscándome la sien.
Es verdad que el silencio se me olvida
en el blanco universo y me convoca
a un lento caminar por el arcén.
jueves 11 de agosto de 2011
Casa La Sauceda
He atravesado el corazón del norte
con la serenidad del peregrino
y la mirada astur de mi camino
escrita en el envés del pasaporte.
Aire verde y el verde mi transporte
y huella sobre el pueblo campesino,
y pulmones de río y de molino,
y vida que conduce mi desnorte.
Y Buelles la parada obligatoria
para un verso que llora en la vereda
los párpados caídos de tu historia.
Un trozo de palabra se me queda
en la mesa del alma y mi memoria
y la amistad en Casa La Sauceda.
lunes 18 de julio de 2011
Ya nadie toca
He rondado el jardín rosa de tu talento,
he soñado un poema. La maleta
de las palabras vuela como el viento
por la mente cansada del poeta.
Ya no hurgaré en ninguna herida. Me lamento
desde la sombra estéril que sujeta
un teclado podrido, un filamento
de voz sin tu latido anacoreta.
Regresaré al lugar de donde vine
para descerrajarme los mordiscos
que han callado tu boca.
Y vendré cuando todo se termine,
- aún sigue girando el tocadiscos
pero ya nadie toca.-
he soñado un poema. La maleta
de las palabras vuela como el viento
por la mente cansada del poeta.
Ya no hurgaré en ninguna herida. Me lamento
desde la sombra estéril que sujeta
un teclado podrido, un filamento
de voz sin tu latido anacoreta.
Regresaré al lugar de donde vine
para descerrajarme los mordiscos
que han callado tu boca.
Y vendré cuando todo se termine,
- aún sigue girando el tocadiscos
pero ya nadie toca.-
Te daré las palabras
Casi escucho el silencio que nos mece,
casi lo palpo, lejos de la duda
que me acecha gritando que merece
la pena este lugar. La tarde es muda.
Por eso canto cuando reverdece
la mujer que desvistes sin ayuda
de mis manos calladas, cuando anuda
tus trenzas el recuerdo que envejece.
Tú que sueñas con ínsulas perdidas
en las noches de invierno, sé mi historia,
conquista de una vez mi soledad.
Te daré las palabras escondidas
en el parque fugaz de la memoria
para no suicidarme en tu frialdad.
casi lo palpo, lejos de la duda
que me acecha gritando que merece
la pena este lugar. La tarde es muda.
Por eso canto cuando reverdece
la mujer que desvistes sin ayuda
de mis manos calladas, cuando anuda
tus trenzas el recuerdo que envejece.
Tú que sueñas con ínsulas perdidas
en las noches de invierno, sé mi historia,
conquista de una vez mi soledad.
Te daré las palabras escondidas
en el parque fugaz de la memoria
para no suicidarme en tu frialdad.
miércoles 22 de junio de 2011
El porvenir
No queda un porvenir al que aferrarme,
mis manos, condenadas al olvido,
no encuentran más razón que tu latido
para tentar la musa en mi rearme.
No juzgo la palabra al acusarme
de ser un corazón enmudecido,
tampoco me sentencio. He convivido
con la vulgaridad antes de obviarme.
Evito la pancarta de neón
cuando bajo de noche tu telón
con la voz de mis labios silenciosos.
Yo te espero detrás de la pantalla
que refleja la boca que me calla
bruñéndote los versos más hermosos.
mis manos, condenadas al olvido,
no encuentran más razón que tu latido
para tentar la musa en mi rearme.
No juzgo la palabra al acusarme
de ser un corazón enmudecido,
tampoco me sentencio. He convivido
con la vulgaridad antes de obviarme.
Evito la pancarta de neón
cuando bajo de noche tu telón
con la voz de mis labios silenciosos.
Yo te espero detrás de la pantalla
que refleja la boca que me calla
bruñéndote los versos más hermosos.
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